En noches de insomnio como ésta, sólo me vienen a la cabeza números, letras, pensamientos asfixiantes y tal vez algún recuerdo inconexo. Preguntas y más y más preguntas alborotan mi viva cabeza. Preguntas que no podré responder. Preguntas sobre mí, el hombre, el universo, los números, las palabras, el origen, el fin, la nada, el todo, el bien, el mal; preguntas sobre lo eterno, el alma, la suerte, el destino, la energía, la materia, los sentimientos, la vida, la muerte...
Incontables preguntas con incontables no-respuestas.
Números, sólo somos un puñado de números.
Un número de DNI, un código en el banco, un número de movil, un código postal, una dirección IP...
Se han empeñado en inculcarnos eso, justamente eso, que solo somos un puñado de malditos numeros.
Números que dan suerte, números que traen lo contrario.
Números hasta con significado.
7, 13, 23, 15 ó 145.
Los números...
Significan todo o tal vez nada.
Intenté no dar mi brazo a torcer, pero cada vez creo menos en nada. No creo en el destino, ni en las casualidades, ni en algo ya escrito.
No creo en nada.
¿No creo en nada o simplemente me asusta el no conocer?
¿Todo pasa por que sí o tal vez no?
Solo puedo aferrarme a ciegas al mundo.
Es sólo un número.
Y tal vez yo también.
Pero tal vez, lo que sí que necesito realmente saber es
...¿qué es esta soga que rodea mi cuello?,¿por qué ahora?,¿por qué quiero conocer aquello que nunca jamás podré siquiera comprender?