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miércoles, 25 de agosto de 2010

Reflexiones de una noche aturdida.

Y no sé si dormir,
no sé si correr,
no sé si gritar, llorar
o simplemente desaparecer.
Del sofá a la cama y de la cama al sofá.
Siento que voy a vomitar.
Esta noche está demasiado ahogada, demasiado vacía,
las estrellas ya no brillan para nadie, y menos para mí.

Colcha raída, lágrimas en la almohada, nudo en la garganta,
¿qué mierdas pasa por mi cabeza?
¿qué mierdas hago yo aquí?
Dame una patada en el cuello, dame un guantazo,
despiértame,
despiértame,
despiértame,
dime que solo ha sido un puto sueño otra vez.

Siento esta angustia,
esta desgana me arranca la vida por dentro,
me impide hablar,
me impide reír,
me impide todo.
Y no sé qué coño pasa, que cada vez lo veo más lejos.

Quiero tenerte.
Quiero tenerte.
Te quiero para mí.

Solo quiero que la tierra se abra en dos
y me trague de una vez,
porque creo que hoy tocado fondo, amigos.

¿Por qué todo lo que toco se desvanece dejándome sin voz?

miércoles, 26 de mayo de 2010

Hay días de esos que no te levantarías de la cama, que te taparías hasta la cabeza y esperarías a que acabara el día y comenzara otro.
Esos días en que tu propia existencia te hace sentir miserable, como si no encontraras dónde quedarte.
Sabes que éste no es tu sitio, pero tampoco sabes cuál es.
Mientras tanto, quedarse en la cama, tampoco parece la opción más acertada...

lunes, 17 de mayo de 2010

#2.32.3.03.4.00.17.05.20.010.

Reflexiones nocturnas de una mente absurda no muy asidua a pensar.

Podría decir: ''hoy me ha ocurrido algo que nunca antes me había pasado, y ésto me ha hecho pensar'', pero es justamente todo lo contrario lo que me ha hecho pensar.
Otro año ha pasado exactamente igual que el anterior, cada día igual, cada sitio igual, cada cara igual, cometiendo los mismos errores, una y otra vez, sin aprender absolutamente nada de ellos, y sin agarrar al instante las posibilidades que se han ido presentando.

Acomodarse y ver lo que pasa está bien un tiempo, pero llega el momento en que uno tiene que despertarse y coger las riendas de su propia vida, tomar el control de sus pasos y no dejarlo para mañana. Aprender que con cada elección que tomemos, ésta repercutirá en nuestro camino, aligerándolo o poniéndole trabas, y solo dependerá de nosotros mismos que ocurra una u otra cosa.

Vale, la teoría la conozco, ahora bien, ¿qué es lo que me impide ponerlo en práctica?¿qué es lo que enturbia mi vista y me quita las ganas de levantarme?
¿Qué es lo que frena mi viaje?

martes, 17 de marzo de 2009

*




Estoy cansada de tener que recordar cómo se perdió el tapón de mi alma, como se vació, y cómo después lo pusieron otra vez para no volver a llenarla.


Con sudor, sangre, decepciones, disgustos y alguna que otra alegría, quité el tapón nuevamente, y poco a poco fui llenándola de nuevo; eso sí, con un ojo delante y otro detrás. Me ha costado, pero me he dejado llenar, a pesar de todo.


Decidí perder el miedo y la vergüenza, me dejé embriagar por mi aroma, por su aroma, por el aroma de los bares, las calles y la gente... porque la vida no hay que vivirla con miedo, con miedo al dolor o al fracaso. La vida hay que vivirla, sin pensar en lo malo que pueda llegar, si no, no se disfruta. Es por ese motivo por el que dejé de sentir ese miedo, porque quería vivir.




Todo esto son dos días, y vamos a acabar todos en el mismo sitio. Así que...


mejor aprovecharlo. ¿No?